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El diseño de Joyas

El diseño de joyas o diseño en  joyería, es el oficio la profesión de crear  hacer, fabricar o  dibujar joyas. Es una práctica milenaria, realizada antiguamente por el  orfebre y el metalúrgico y que evolucionó a una actividad que generó millones de dólares durante la industrialización. La práctica del diseño se desarrolla sobre una fundamento científico, técnico e industrial, por lo que queda excluida la definición para referirse a la   artesanía de joyas. Antes de que un accesorio se fabrique, es proyectado y  desarrollado por un diseñador de joyas que posee los conocimientos y es  cualificado, no sólo en y la relación forma función, sino también en   composición, combinación, líneas de accesorios, la vestimenta y la moda. Una vez que el accesorio ha sido definido maquetado y representado, se procede a la realización del prototipo o directamente a la fabricación con los materiales necesarios. El proceso de fabricación puede ser manual, ya que el   diseñador generalmente está preparado para hacerlo él mismo, o con maquinaria   y herramientas de fabricación en serie, o bien, una combinación de ambos. La carrera profesional del diseño de joyas suele tener un ciclo de formación corto, de alrededor de tres años, dependiendo de la institución, y se enfoca en el desarrollo de las habilidades para crear y producir piezas de diseño en  joyería. Es una formación con una gran carga práctica y los accesorios producidos durante la formación suelen ser expuestos y vendidos en ferias dedicadas a   tal propósito.>

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La Joyería en el antiguo Egipto

Los antiguos egipcios eran auténticos apasionados de la ornamentación  y del diseño  e introdujeron una intensa reforma en la orfebrería. La costumbre de enterrar  a sus faraones y sacerdotes con sus ajuares y joyas ha permitido saber en  profundidad la práctica de la joyería egipcia así como los tipos de piedras  más usadas como alhajas o amuletos y el significado espiritual de las mismas.

Las joyas tuvieron una gran importancia en la cultura egipcia. Identificaban  los metales y minerales con sus dioses y con ciertos poderes terapéuticos Los  orfebres egipcios creaban sus diseños de joyas a mano y utilizaron una gran  variedad de piedras preciosas y semipreciosas como la amatista, la cornalina,  el jaspe, el ónix, el lapislázuli, la turquesa y el cuarzo, y metales como la  Plata y el Oro. Durante mucho tiempo, la plata fue más importante que el oro,  por su escasez, otro material muy utilizado fue el Lapislázuli, una piedra  semipreciosa muy espiritual, que era importada de Afganistán. En las tumbas  del antiguo Egipto, se han hallado gran cantidad de sellos reales y  escarabajos sagrados, construidos con piedras y metales preciosos y se sabe que los notables de la corte de los faraones, acostumbraban a regalar grandes  collares de piedras preciosas, cerámica y cristal. El escarabajo era un  animal sagrado que representaba el renacimiento y la regeneración de la salida del sol, se usaba como amuleto, en aros, como sello en los y se  fabricaban en muchos tipos de gemas como el oro, lapislázuli, basalto, la  turquesa, el vidrio coloreado, y el alabastro. Las joyas más usadas en el uso  diario eran las diademas, los collares de cuentas, los pectorales, brazaletes   de aros articulados, y anillos. Los brazaletes de oro o plata estaban muy generalizados, era normal llevar dos de ellos en cada brazo, uno en la muñeca  y otro encima del codo. Los pendientes de piedras se usaban abundantemente tanto por hombres como por mujeres, en todas las clases sociales y fueron muy  populares sobre todo en el nuevo reino, uno de cuyos faraones, introdujo la  perforación del lóbulo de la oreja como se ve en las estatuas reales, que  demuestran un uso muy extenso de este adorno.  Los  antiguos egipcios eran auténticos apasionados de la ornamentación y del  diseño e introdujeron una intensa reforma en la orfebrería. La costumbre de  enterrar a sus faraones y sacerdotes con sus ajuares y joyas ha permitido  saber en profundidad la práctica de la joyería egipcia así como los tipos de  piedras más usadas como alhajas o amuletos y el significado espiritual de las  mismas. Las joyas tuvieron una gran importancia en la cultura  egipcia. Identificaban los metales y minerales con sus dioses y con ciertos  poderes terapéuticos Los orfebres egipcios creaban sus diseños de joyas a  mano y utilizaron una gran variedad de piedras preciosas y semipreciosas como  la amatista, la cornalina, el jaspe, el ónix, el lapislázuli, la turquesa y el cuarzo, y metales como la Plata y el Oro. Durante mucho tiempo, la plata fue más importante que el oro, por su escasez, otro material muy utilizado fue el Lapislázuli, una piedra semipreciosa muy espiritual, que era importada de Afganistán. En las tumbas del antiguo Egipto, se han hallado gran cantidad de sellos reales y escarabajos sagrados, construidos con piedras y metales  preciosos y se sabe que los notables de la corte de los faraones, acostumbraban a regalar grandes collares de piedras preciosas, cerámica y cristal. El escarabajo era un animal sagrado que representaba el renacimiento y la regeneración de la salida del sol, se usaba como amuleto, en aros, como sello en los y se fabricaban en muchos tipos de gemas como el oro, lapislázuli, basalto, la turquesa, el vidrio coloreado, y el alabastro. Las joyas más usadas en el uso diario eran las diademas, los collares de cuentas, los pectorales, brazaletes de aros articulados, y anillos. Los brazaletes de oro o plata estaban muy generalizados, era normal llevar dos de ellos en cada brazo, uno en la muñeca y otro encima del codo. Los pendientes de piedras se   usaban abundantemente tanto por hombres como por mujeres, en todas las clases sociales y fueron muy populares sobre todo en el nuevo reino, uno de cuyos faraones, introdujo la perforación del lóbulo de la oreja como se ve en las estatuas reales, que demuestran un uso muy extenso de este adorno.>

El diseño de Joyas

El diseño de joyas o diseño en  joyería, es el oficio la profesión de crear  hacer, fabricar o  dibujar joyas. Es una práctica milenaria, realizada antiguamente por el  orfebre y el metalúrgico y que evolucionó a una actividad que generó millones de dólares durante la industrialización. La práctica del diseño se desarrolla sobre una fundamento científico, técnico e industrial, por lo que queda excluida la definición para referirse a la   artesanía de joyas. Antes de que un accesorio se fabrique, es proyectado y  desarrollado por un diseñador de joyas que posee los conocimientos y es  cualificado, no sólo en y la relación forma función, sino también en   composición, combinación, líneas de accesorios, la vestimenta y la moda. Una vez que el accesorio ha sido definido maquetado y representado, se procede a la realización del prototipo o directamente a la fabricación con los materiales necesarios. El proceso de fabricación puede ser manual, ya que el   diseñador generalmente está preparado para hacerlo él mismo, o con maquinaria   y herramientas de fabricación en serie, o bien, una combinación de ambos. La carrera profesional del diseño de joyas suele tener un ciclo de formación corto, de alrededor de tres años, dependiendo de la institución, y se enfoca en el desarrollo de las habilidades para crear y producir piezas de diseño en  joyería. Es una formación con una gran carga práctica y los accesorios producidos durante la formación suelen ser expuestos y vendidos en ferias dedicadas a   tal propósito.>

La Kuncita y el Topacio

LA  KUNCITA Es una piedra utilizada en joyería, del orden de las semipreciosas. Sus variedades oscilan desde transparente, de color lila o rosado, se obtiene del mineral, espodúmeno. Silicato de litio y aluminio. Se usa en Joyería y es bastante buscada por los amantes del Reiki. La Kuncita es Originaria de Brasil, actualmente su escasez se debe a que se ha dejado de usar (en Latinoamérica), igualmente su costo es alto. Es muy parecida al cuarzo Rosa.  Si bien no se considera una Piedra preciosa, su precio es bastante alto!  EL TOPACIO  El topacio es un mineral muy utilizado en joyería. Su nombre deriva, de la isla Topacos que se  halla en el Mar Rojo. Se utiliza a menudo como piedra preciosa el color  generalmente es Amarillo-amarronado; sin embargo, a menudo se pueden encontrar ejemplares con tonos de ocre, azul, violeta, rojo o, incluso, incoloro. Además, puede ser variado fácilmente con medios artificiales: aplicando rayos gama o haces de electrones se consiguen tonalidades pardas o ligeramente verdosas y calentándolo se obtienen tonalidades azules o rojizas.

Se considera dureza 8 . Sin embargo, fractura fácilmente y por esta razón es difícil de trabajar. Comercialmente se comercializan algunas variedades de cuarzo amarillo, haciéndolas pasar por topacio. Se encuentra en forma de cristales prismáticos que están unidos con la roca madre. Frecuentemente se halla acompañado de Berilio y Turmalina, los   yacimientos más importantes se encuentran en Brasil, Checoslovaquia, Noruega, Suecia, Japón, y Estados unidos.>

Los diamantes

En razón que hay una gran cantidad de factores que hacen diferentes a los  diamantes, cada diamante es único. Los gemólogos han estudiado por años el arte y la ciencia de los diamantes, y con ello han generado tablas para poderlos valuar. Con la siguiente explicación usted conocerá un poco acerca de los diamantes y aprenderá a utilizar adecuadamente las tablas, para que compare y escoja su diamante. Quien pensaría que los diamantes, una de las piedras más hermosas y complejas están hechas de simple carbón, el mismo material que se usa para hacer las puntas de los lápices. Los diamantes se forman por el intenso calor y las fuertes presiones que se generan por millones de años en la profundidad de la tierra. El diamante es el material más duro de la tierra. Un diamante solamente puede ser cortado por otro diamante. La dureza de los diamantes, su capacidad de reflejar la luz, y otras más cualidades hacen que los diamantes puedan ser cortados en las hermosas gemas que son. Los diamantes de calidad para usarse en joyas son extraídos de diversas localidades, principalmente del Sur de África. Rusia, Australia y Brasil son otros lugares donde se encuentran estas piedras aunque   en menor grado.

Los diamantes en su forma bruta aparentan ser cristales opacos con 8 lados. Más o menos un 60% del cristal original se pierde al  hacer un corte para lograr un diamante con forma de Brillante. Creencias de los Diamantes.

Desde su descubrimiento los diamantes han estado rodeados de leyendas y mitos. Los caballeros medievales usaban un diamante sin cortar en   su armadura con la creencia de que esta piedra los podría hacer invencibles,   un mito sin duda originado por la gran dureza de estos cristales. Hay viejas leyendas de diamantes que podían revelar si alguien era inocente o culpable y diamantes que podían alejar a los demonios. Cuando se creó el mito que las gemas curaban enfermedades y mala suerte, el diamante se convirtió en la piedra que amplificaba el poder especifico de la gema que se utilizaba. Universalmente los diamantes se han asociado con la virtud, pureza, fuerza, riqueza y poder. Indiscutiblemente los diamantes siempre han sido el símbolo por excelencia del Amor, y por miles de años son dados en un anillo con la finalidad de que su misticidad asegure la fidelidad y fortalezca los lazos emocionales. Desde que el rey Francés Luis XIV dio a su prometida un esplendoroso anillo de Diamantes de Bastantes Quilates, se ha mantenido la tradición del anillo de diamante como símbolo de compromiso. En la actualidad los diamantes son el regalo predilecto para cualquier ocasión romántica. Hay algo muy importante que no se debe de olvidar dentro de la magia de los diamantes, y es que toda la magia y poderes de los diamantes se pierden si estos son comprados para uno mismo. Esta creencia es la que ha incrementado que se utilice el diamante para formalizar un compromiso entre una pareja,   para que los poderes de esta bella gema acompañen a la bella novia. Como anteriormente se había mencionado cada diamante es único al igual que la persona que lo posee. Así como un diamante refleja la luz, también refleja la personalidad de la persona que lo lleva puesto. Por eso es la importancia de saber escoger un diamante, ya sea para uno mismo o para regalarlo. En la selección de un diamante se puede ver el conocimiento que una persona tiene de sí misma o de la persona amada a la que se le está regalando. Al regalar un diamante uno está haciendo un anuncio público sobre lo que uno expresa y siente por la persona amada a la que se le regalo esta joya, y la relación que uno lleva con esa persona, y dicho anuncio público se repite cada vez que alguien ve el diamante. Es por esto que para muchas mujeres existe tanto encanto por los regalos de joyería con diamantes, y por consecuencia existe tanta confusión en los hombres para escogerlos. A diferencia de los que algunos piensan, lo más importante en la selección de un diamante tiene poco que ver con el precio de esta joya, y mucho que ver con la riqueza de la relación con la persona a la que se le quiere regalar. Es por eso la importancia en la selección del diamante que sea perfecto para la persona amada, y claro, que este a un precio razonable. Una regla de etiqueta dice que un diamante de compromiso debe de costarle a la persona que lo regala al  menos dos meses de salario, esto es un símbolo ya que la persona que lo  regala demuestra el sacrificio que está haciendo por la persona que ama. Los diamantes son calificados y valuados por un sistema que juzga su color, claridad, corte, y peso en quilates. Estos criterios para valuarlos son  comúnmente llamados las 4 C’s de los diamantes. Los diamantes con una  extremada calidad, mínimas imperfecciones, y buen tamaño son a menudo  vendidos como “Diamantes Certificados” y siempre vienen acompañados de un certificado que prueba el valor del diamante. Dicho certificado es avalado mundialmente por expertos gemólogos, que previamente hicieron el estudio de  las 4´Cs del diamante para determinar su valor. También los diamantes que no están certificados pueden ser calificados y valuados por el sistema de las 4  C´s para ayudar a determinar su costo. A pesar de que se necesita un muy buen entrenado ojo para poder ver las cualidades de los diamantes que vamos a  describir, con la siguiente explicación usted se dará una idea general de lo que significa cada una de las 4C´s y así poder hacer una mejor selección de este. A simple vista la mayoría de los diamantes parecen ser incoloros, pero en realidad tienen ligeros tonos de color, los más comunes son amarillos y  cafés. Mientras más se acerca un diamante a la ausencia de color más valioso es el diamante. El color o la ausencia de color de los diamantes se debe a pequeños residuos de nitrógeno, boro, y otras partículas que puede contener el diamante en su interior, estos minerales se mezclaron con el carbón al momento de la cristalización. Los diamantes por su  color son valuados en una escala de la D (incoloro) a la Z(color muy fuerte). Solamente un gemólogo muy capacitado puede detectar alguna partícula de color con diamantes entre el rango E y F, y el color en diamantes hasta el rango J es virtualmente imperceptible cuando se encuentra montado en un anillo o pieza de joyería. No hay que olvidar que el color es  una de las cuatro C´s, así que un diamante con un color visible, como uno del rango K o mayor, puede ser valioso si tiene una buena claridad, y un buen corte. También es muy importante saber que es como es montado el diamante en una pieza de joyería puede ayudar o empeorar la percepción del diamante, sería prácticamente un crimen poner un diamante realmente incoloro en una  montadura de oro amarillo, debido a que lo amarillo del oro se vería  reflejado en el diamante y no se podría apreciar su verdadero esplendor y  perfección. Por otro lado, un diamante con ligeros tonos amarillos podría verse blanco en una montadura de oro amarillo. No hay que olvidar que el  color es una de las cuatro C´s, así que un diamante con un color visible,  como uno del rango K o mayor, puede ser valioso si tiene una buena claridad, y un buen corte. Aunque la ausencia de color es muy rara y cotizada, un diamante con un color fuerte es todavía más raro y por consecuencia mucho mas cotizado. El diamante Azul o diamante Hope es un claro ejemplo de lo incomparable que puede ser un diamante de estos. Los colores que estas raras  piezas de diamantes pueden tener son rojos, azules, verdes, violetas, negros, rosas y amarillos, aunque hay la posibilidad de que pudiera haber de otros colores. Los diamantes de color con los colores muy vividos son muy raros y se venden por quilate mucho más caro que un diamante blanco. Tabla que se usa para valuar la claridad de un diamante por el Instituto Americano de Gemología, Es muy común que los diamantes tengan pequeñas imperfecciones. Estas imperfecciones son comúnmente llamadas “inclusiones” y pueden ser de muy diversas formas, colores, y tamaños. Las más comunes son los puntos o las   grietas. Entre menos inclusiones tenga un diamante su valor aumenta   considerablemente, debido a que es más raro y a que refleja mejor la luz. La valuación de un diamante por su claridad está determinada por el número, tamaño, tipo y localización de las inclusiones. Un diamante con pequeñas inclusiones localizadas en su orilla es más valioso que uno que tenga inclusiones en su centro, debido a que las inclusiones en los extremos generalmente son tapadas por la montadura y no afecta la claridad del diamante. Un diamante con una grieta que vaya de la superficie al interior es  mucho más barato que uno que tenga una grieta superficial, debido a que el primero podría romperse con un mal golpe que se le dé. En la mayoría de los casos los diamantes utilizados en la joyería son limpios a simple vista. En un diamante certificado la localización de las inclusiones vienen señaladas en el certificado y se usan como una huella digital para identificar esta bella  piedra!!!

El corte de un diamante no es simplemente la forma que se le dio al diamante sino también la calidad y perfección con la que s

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La joyeria en Grecia

Desde los primeros pobladores de Grecia se conoce el uso de joyas de oro y piedras preciosas. Los antiguos Griegos heredaron la tecnología de la joyería de los artesanos de la cultura Micénica, que vivieron en las islas de Creta, Thera, y en Anatolia del año 2700 al 1600 Antes de Cristo, hasta que desaparecieron, posiblemente por una erupción volcánica y los terremotos que le siguieron. Homero cuenta en la Ilíada el apogeo de Micenas, en ella narra como el rey Agamenón condujo un ejército griego contra la ciudad de Troya para rescatar a la bella Elena. En 1.871 el alemán Schliemann descubrió la antigua ciudad de Troya II (que no era la Troya de Homero) en Turquía, donde encontró un fabuloso tesoro con miles de joyas de oro y piedras preciosas, al que llamó ‘el Tesoro de Príamo’ de casi 9.000 gemas, que con la ayuda de su mujer Sophia Kastrommenos llevo a Grecia. Unas 1.500 de las joyas más valiosas del tesoro de Priamo, se guardaron en los sótanos del Museo de Berlín, al final de la segunda Guerra Mundial y fueron después trasladadas a Rusia. Heinrich Schliemann, en 1876 descubrió parte de la ciudad de Micenas y en ella, una joya única, la máscara fúnebre de oro sólido, conocida como la “máscara de Agamenon”. Los antiguos griegos apenas utilizaban la incrustación de piedras en su joyería y colgaban pequeños discos de oro perforados de los  vestidos y de las diademas. Desde los primeros pobladores de Grecia se conoce el uso de joyas de oro y piedras preciosas. Los antiguos Griegos heredaron la tecnología de la joyería de los artesanos de la cultura Micénica, que vivieron en las islas de Creta, Thera, y en Anatolia del año 2700 al 1600 Antes de Cristo, hasta que desaparecieron, posiblemente por una erupción volcánica y los terremotos que le siguieron. Homero cuenta en la Iliada el apogeo de Micénas, en ella narra como el rey Agamenon condujo un ejército griego contra la ciudad de Troya para rescatar a la bella Elena. En 1.871 el alemán Schliemann descubrió la antigua ciudad de Troya II (que no era la Troya de Homero) en Turquía, donde encontró un fabuloso tesoro con miles de joyas de oro y piedras preciosas, al que  llamó ‘el Tesoro de Príamo’ de casi 9.000 gemas, que con la ayuda de su mujer Sophia Kastrommenos llevo a Grecia. Unas 1.500 de las joyas más valiosas del tesoro de Priamo, se guardaron en los sótanos del Museo de Berlín, al final de la segunda Guerra Mundial y fueron después trasladadas a Rusia. Heinrich Schliemann, en 1876 descubrió parte de la ciudad de Micenas y en ella, una joya única, la máscara fúnebre de oro sólido, conocida como la “máscara de Agamenon”. Los antiguos griegos apenas utilizaban la incrustación de piedras en su joyería y colgaban pequeños discos de oro perforados de los vestidos y de las diademas.

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La plateria criolla

La platería  criolla nace con el hombre de campo y lo acompaña desde los  primeros tiempos. Fue un elemento imprescindible para su trabajo, para  defenderlo en alguna pelea y en los días de fiesta lo enriqueció de lujo  junto a su caballo. El tiempo fue decantando usos y costumbres y cada provincia impuso sus gustos y su carácter, pero todas en conjunto dieron origen a la platería criolla, sin duda, la platería tradicional por excelencia.

Las armas comunes fueron el cuchillo, el facón y la daga, amén de las boleadoras y del pesado rebenque o talero, contundente en sumo grado cuando se los sabía manejar hábil y serenamente.

El  cuchillo. El cuchillo es el complemento más valioso del gaucho; casi parte de su propio ser. Imaginar al gaucho sin su cuchillo es más difícil aún que imaginarlo sin caballo. Fue todo para él: cuchillo y tenedor para comer, mondadientes, elemento para matar animales, instrumento para cuera útil de toda su artesanía y herramienta de todas las tareas y arma defensiva y ofensiva.

El cuchillo es un instrumento de hierro acerado con un solo corte. Consta de una hoja de variados tamaños y proporciones. Esta hoja termina en punta y en su extremo opuesto se encuentra adherida a un mango o cabo de metal, madera o asta. Los hubo también encabados sobre piedras o  arandelas de cuero revestidos en ocasiones por primorosos tejidos en tientos de cuero crudo. Los cuchillos no poseen gavilán, sólo tienen una especie de nudo entre la hoja y el mango que se llama “botón de la hoja”. La hoja del cuchillo consta de punta, filo y lomo. La punta es el extremo agudo del instrumento. El filo es la parte amolada del mismo. Abarca toda su hoja, siendo más delicado cuando se acerca a la punta. El último tercio cercano al mango es bastante grueso. El gaucho usó esta tercera parte del filo como hacha. El lomo en los cuchillos es la parte gruesa y contraria al filo. Suele tener labraderas en su superficie, efectuadas como simples adornos, para parar un tajo en una lucha o como cuenta ganado. La hoja del cuchillo se encuentra  adherida al cabo por medio de un apéndice o espiga, formando así la  empuñadura o mango.

El Cuchillo Verijero. Cuchillo de hoja corta (no más de 15 cm),   generalmente destinado a actividades que requieren una hoja manuable y muy filosa: cuereado, capado, picado de tabaco, etc. Recibe ese nombre por llevarse en la cintura, del lado derecho, la hoja apuntando hacia la ingle (“verija”), el filo hacia abajo y el cabo hacia fuera asomando oblicuo junto a la rastra. Generalmente, por ser un “lujo” del paisano, su mango, y a veces su vaina, estaban ricamente labrados en plata. El “capador” era un cuchillito similar al anterior, quizás de hoja más pequeña (alrededor de 10 cm), que generalmente se reservaba a trabajos de corte delicado, como castrar animales, por ejemplo. El Cuchillo Picazo. Es el cuchillo cuya vaina combina a  generalmente de suela negra, con metal, dando un hermoso efecto que el criollo asimiló al pelaje del caballo “picazo” (overo negro). Se observan algunas piezas antiguas, quizás los verdaderos “picazos”, en las que el cabo está realizado en ébano, cuyo color negro intenso contrasta con los “soajes” (virolas) de plata, que en conjunto con la vaina negra y plateada logran un  efecto realmente hermoso y atractivo. El Facón. Arma de defensa o combate, aunque el gaucho también la usó para terminar o faenar una res, cazar o cuerear e incluso para ayudarse a comer. El origen del término viene del portugués “faca”: cuchillo y “facón” aumentativo del mismo. Técnicamente se trata de un arma blanca que se diferencia del puñal y de la daga por que la hoja presenta un solo filo, y en ocasiones un pequeño contrafilo. La característica  definitoria del facón es la existencia de guardamano o gavilán, más o menos pequeño pero siempre existente, que podía tener la forma de un simple travesaño “cruz” o de “ese” o de “u”. Y, el gavilán constituido por una chapa ovalada y transversal a la hoja, que no quita el arma del contrario pero sí detiene los golpes. Las hojas son de una longitud entre 30 y 40 cm de largo y unos 20 a 35 mm de ancho, aparecen como hojas “delgadas” en relación con su longitud. Rematan, además en una punta muy aguda y se los mantenían con muy buen filo. Fueron populares las hojas de bayoneta de Solingen y de espadas de Toledo. El mango puede ser una robusta empuñadura de madera, “guampa” o asta vacuna, plata o plata con oro. La vaina puede ser de cuero o metal o combinación de ambos con boquilla o agarradera y puntera con batiente, para proteger a quien lo portaba. El Facón Carenero. Variante notable de la daga y el facón, arma cuya hoja medía unos 80 cm. de largo, utilizada no sólo como arma defensiva, sino también como arma para montería o para matar reses. Dado su enorme tamaño – las hojas provenían de sables o espadas- el “carenero” se llevaba en el recado, entre las dos caronas, y de allí toma su nombre. También se la solía llevar entre el sobrepuesto y el cojinillo. Su mango se situaba hacia delante y su filo hacia la izquierda o “lado de montar”. Los careneros generalmente no poseían guardamano o gavilán, para facilitar su salida del recado .

El Puñal. Arma  blanca con hoja de acero y punta, que lleva guarda puño entre el cabo y la  hoja. Se emplea para clavar de punta. Tiene filo y contrafilo, pero este último llega a hasta la cuarta parte de la hoja y es su característica distintiva. Es una variedad cuyo uso subsiste hasta nuestros días. La  Daga. Es semejante al puñal, y de mayor  tamaño que el facón, posee filo y contrafilo, que nuestros gauchos por lo común construían con bayonetas viejas o restos de espadas. Solía poseer una especie de canaleta longitudinal sobre ambas faces, que los paisanos justificaban cómo adecuadas para facilitar las sangrías. El Rebenque. Látigo corto de cuero, cuyo cabo mide más de 30 cm. y lleva en una extremidad, la lonja que debe tener el mismo largo que el cabo. Consta de manija, cabo, paleta y lonja. Tiene en un extremo una manija u ojal del tamaño de una pulsera para colgarlo de la muñeca, de los dedos o del cabo del cuchillo y en el otro extremo, dos lonjas de cuero de vacuno sobadas y unidas por sus orillas por una costura, que no llegará más allá que hasta cinco o  seis centímetros antes de cubrir su borde, para quedar libres en ese punto y  golpearse entre sí en el instante del azote. Esos extremos se llaman  “lenguas” y a veces especifican la variedad del rebenque, como ser “el  rebenque de dos lenguas”. Además, dicha lonja en total, es diez o quince  centímetros más larga que el cabo del rebenque. Rebenque de argolla: rebenque de cabo corto, que lleva como manija una gran argolla. La paleta es ancha. La lonja es poco más o menos extensa que el largo total del cabo con argolla y manija. Arreador. Azote semejante al rebenque pero de mango y lonja muchos más largos, utilizado en los arreos de animales, de donde procede su nombre. Puede ser de madera, hierro, plata, revestido con trenzado de tientos, etc. Lleva una trenza de más o menos un metro, con una azotera de 25 cm en su extremidad. Se compone de: cabo, yapa, trenza y azotera. Los cabos de madera podían llevar adornos  de plata Cuando estas partes de las piezas están cubiertas por este metal, debe pensarse que se trata de una prenda con valor simbólico de autoridad,  por los que fue el rebenque preferido por los caudillos, estancieros y capataces. Las   Boleadoras. Las boleadoras fueron las   primeras armas de guerra usadas por los indígenas. El gaucho las adquirió en  el siglo XVIII convirtiéndola en arma formidable y elemento útil para la caza y el trabajo, fueron usadas para atrapar avestruces, ganados y otros animales. Actualmente las boleadoras son una reliquia que, si bien ya no se usa como arma de trabajo, el gaucho la  sigue usando como adorno, cuando ensilla su caballo con pilchas de lujo. Hay  piezas de exquisita factura artesanal donde las bolas son de marfil y se encuentran enriquecidas con monedas, como patacones, o discos de plata y oro ricamente cincelados. La Rastra. Complemento necesario del tirador criollo. Compuesta generalmente por un centro de diferentes formas, con uno, dos o tres ramales a los lados, terminados en botones que permiten su unión al tirador. Estos botones habitualmente son monedas de acuñación española, chilena; uruguaya. Su centro generalmente en  chapa de plata, de forma muy a menudo circulo ovalada o acorazonada, calada o maciza, suele llevar las iniciales de su dueño o la marca del estanciero, como así también el cincelado de una flor, caballo u otro motivo criollo. Hoy en día, también se usan cierres de dos botones, con o sin chapa central, llamados yuntas. El Chifle. Es el cuerno del animal vacuno cerrado en su base y  abierto en el pitón, donde se le ponía tapa. Era un recipiente para guardar  líquidos, en los medianos la bebida alcohólica y en los grandes, que a veces se llevaban cruzados en la espalda, el agua. A veces se le pulía y se le redondeaba el borde en su extremidad más ancha. Una ranura en la parte  cercana a la boca servía para asegurarle una cuerdilla por la que se le  colgaba a la falda del recado. Existen piezas de extraordinaria factura artesanal, desde el tallado del cuerno, hasta el  exquisito cincelado de las piezas de plata que lo reforzaban y lo embellecían. Los Estribos. El gaucho de las llanuras empleó una variedad grande de estribos. Aunque todos concordasen entre sí por una característica: su capacidad limitada exclusivamente a la punta del pie.  Desde el porteño clásico de arco de pura plata cincelada o repujada, el de brasero, de idéntico material, a los de búfalo y plata, la serie de suelas  superpuestas y madera, o los de asta de carnero, y varios otros más primitivos aún, fueron de su incumbencia. La abundancia de vizcacheras, tucutucos y cuevas de peludo y mulita en nuestras  llanuras, así como la general adopción del galope como aire de marcha, creó este modo de estribo el más seguro contra las rodadas que siempre estuvieron allí a la orden del día y dieron ocasión al gaucho porteño para destacarse como ningún otro en el difícil arte de “salir parado”. Es por tanto lógico que el provinciano litoralense, el norteño y el cordillerano, que se valen del trote, “el marchado” o el sobrepaso, casi exclusivamente, gasten unos estribos de mayor entrada y más pesado modelo. En cuanto a los “braseros” (llamados por los uruguayos y  entrerrianos “de campana”), eran casi exclusivamente de plata o de plata y oro, así como los caños y pasadores de sus estriberas, y ofrecían distintas formas y labrados, siendo su peso hasta de dos kilogramos cada uno. Ateniéndonos a la iconografía, parecen haber sido más típicamente porteños los referidos “de arco”, pues se los ve con más frecuencia en grabados de época. Las Estriberas. Las estriberas de antes llevaban una más complicada labor que las actuales. Solían ir primorosamente  envueltas en esterilla de tiento, con bombas de los mismo  y una, dos y hasta tres “yapas” de argollas libres o prisioneras. En cuanto  al lujo ostentaban todos largos pasadores de plata cincelada, redondos o  chatos, con un artístico rosetón de igual metal fijo en la parte media de la  estribera. Los entrerrianos y orientales colocaban siempre este último  adorno, abajo, es decir, sobre el propio ojo del estibo. El Freno. Hasta  fines del siglo XIX, puede decirse que no existió en nuestra región pampeana más que un modelo de freno, el conocido por criollo o de candado, que llevaba cuatro argollas, barbada circular de hierro, alto puente y pontezuela también de hierro, fija, uniendo sus piernas curvadas en forma de S. En sus arreos de lujo, el gaucho, lo adornaba con copas de  plata, discos cincelados que, ajustados sobre las piernas del freno,  ocultaban la boca del caballo y pontezuela de este metal. La pontezuela era movible y jugaba vistosamente en sus engarces a cada escarceo del animal,  pero las había también fijas como las de los frenos ordinarios de puro hierro. A éstas se les solía llamar “pampas”, pues pertenecían al tipo más popular entre los indios de esas tribus, que sobresalían como habilísimos plateros y eran muy dados a lucir soberbios emprendidos. Cabezada y Riendas. El arte  de los plateros de otrora tuvo tal vez sus más originales expresiones en la factura de cabezadas y riendas, lo mismo que en la de fiadores, espuelas y estribos. Con raras excepciones, las primeras se hacían de chapones, cadenillas o malla de plata o plata y oro, esmeradamente repujadas y cinceladas, sin que entrase en su ajuste una sola partícula de cuero, puesto que hasta las presillas se sustituían con curiosos cierres del mismo metal y  de diversos sistemas. Véanse por lo tanto trabajos admirables, descollando los de los artífices riograndenses y uruguayos, con esos trenzados en finísimas hebras de plata que el buen gusto de algunos coleccionistas nos  permite contemplar hoy día.