Se usan de día, de noche. Grandes o pequeñas. Dan un toque diferente, autóctono, romántico, rústico, antiguo, chic, definitivamente personal. Y marcan tendencia. La joyería textil, realizada con antiguas y nuevas técnicas, hecha con materiales cotidianos y no convencionales, es la actual propuesta de la joyería contemporánea de autor que cada vez gana más adeptos acá y en el mundo. Un dato: en la última feria Schmuck de Alemania, la más importante de joyería contemporánea, participaron 66 joyeros, entre ellos tres artistas argentinas elegidas por sus piezas textiles. Piezas únicas y súper modernas.
Fusionar lo autóctono y lo contemporáneo. Esa es la búsqueda de Graciela Lescano. Su colección Fwi, que en lengua wichi quiere decir junto, está integrada por piezas únicas de plata y fibra de chaguar. “Deseo mostrar los contrastes entre el diseño contemporáneo y las raíces prehispánicas de mi tierra. La fibra de chaguar es preparada por artesanas wichi usando las mismas técnicas de sus antepasados. El proceso comienza en el monte con la recolección de las hojas de caraguatá. Se prepara el hilo y se tiñen naturalmente”, cuenta Lescano, salteña de origen, porteña por adopción. Toda su vida se dedicó a la biología hasta que se retiró y entró en el mundo de la joyería. “En los últimos años la joyería textil empezó a ser valorizada -opina-. Es para mujeres de todas las edades. Y también para hombres”.
Ornamentos, amuletos, objetos de deseo. Así define su colección Gabriela Horvat. Con técnicas de cestería precolombina crea piezas únicas de lana de oveja con centro de cobre para invierno y colgantes de seda natural y plata 1000 (que es más flexible), para el verano